PurplePrice Mag · · 2 min de lectura
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La lámpara Arco es uno de los objetos más famosos del diseño italiano. La diseñaron en 1962 los hermanos Achille y Pier Giacomo Castiglioni para Flos, que la produce sin interrupción desde entonces.
Una luz suspendida, pero sin techo
La idea es sencilla: llevar un punto de luz sobre una mesa, como haría una lámpara colgante, sin tener que fijar nada al techo. Arco es una lámpara de pie: la base queda a un lado y un largo arco lleva la luz justo donde hace falta, dejando libre el espacio de debajo. Así la mesa puede ir en cualquier sitio y la lámpara se puede mover.
Mármol, acero y aluminio
La base es un bloque de mármol blanco de Carrara de unos 65 kilos, con las aristas biseladas: un contrapeso que es también una forma limpia. El mármol tiene un agujero pasante: metiendo un palo, incluso el mango de una escoba, se puede levantar y mover la lámpara. De la base sube el arco de acero, formado por perfiles que se deslizan unos dentro de otros para regular su longitud. Arriba está el reflector de aluminio con la cúpula perforada, que deja salir el calor. El reflector llega a unos dos metros de la base.
Un icono muy copiado
En más de sesenta años su forma apenas ha cambiado. Arco es también una de las piezas de diseño más imitadas, y Flos ha defendido el diseño durante años en los tribunales: el caso contra la lámpara «Fluida» tuvo un papel importante en el reconocimiento de los derechos de autor para el diseño industrial. Arco está en las colecciones del MoMA y del Triennale Design Museum de Milán, y en 2020 recibió un Compasso d'Oro a la trayectoria del producto, reservado a los diseños históricos que han superado la prueba del tiempo.
Fuentes
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