Olivetti Valentine

Olivetti Valentine

Ettore Sottsass con Perry King, Olivetti, 1969: la «roja portátil» que quería ser un bolígrafo

Foto de portada: Sailko, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

PurplePrice Mag · · 2 min de lectura

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La Valentine es una máquina de escribir portátil de plástico rojo brillante, con su estuche del mismo color. La diseñó en 1968 Ettore Sottsass, consultor de Olivetti, con la ayuda de Perry A. King y Albert Leclerc, y salió en 1969. Dentro lleva la mecánica de la Lettera 32; fuera, una de las primeras y más célebres carcasas de plástico vistas en una máquina de escribir.

Una máquina para todos

Olivetti pensó la Valentine como respuesta a las portátiles baratas que llegaban de Japón. Sottsass, convencido de que el diseño debía ser también sensual y emotivo, imaginaba un objeto sencillísimo y económico, casi el bolígrafo de las máquinas de escribir: plástico Moplen, solo mayúsculas, sin timbre de final de línea. Olivetti pidió en cambio más funciones y un plástico ABS más caro. Tras estos desacuerdos Sottsass se alejó del proyecto, ya casi terminado, que completaron King y Leclerc.

Los detalles

La Valentine muestra piezas que normalmente quedan ocultas: las teclas negras parecen «flotar» sobre el cuerpo y las tapas naranjas de las bobinas de la cinta están a la vista. El rojo debía sugerir la creatividad libre más que el aburrimiento de la oficina. También se cuidó mucho el estuche: una sencilla funda de plástico que se engancha a la máquina con dos correas de goma, se lleva como un maletín y, mientras se escribe, puede servir de papelera o de taburete ligero. El manual de uso era una serie de etiquetas atadas con un cordel, con frases llenas de humor.

Un icono que no se vendía

Cara, limitada en funciones y mecánicamente normal, la Valentine no tuvo éxito en las tiendas. Pero su espíritu irreverente captó el ambiente posterior al 68 y la convirtió en un icono, hoy en el MoMA, el Metropolitan Museum, el Victoria and Albert Museum y la Triennale de Milán. El poeta Giovanni Giudici, que trabajaba en Olivetti, la describió como «una Lettera 32 disfrazada de chica de los sesenta». Sottsass, que años después fundaría Memphis, acabó sin soportarla: le parecía que toda su carrera se recordaba por aquella «máquina roja».

Fuentes

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