PurplePrice Mag · · 3 min de lectura
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Con la palabra vanguardias se designan los movimientos artísticos que, en las primeras décadas del siglo XX, rompen de forma radical con la tradición. El término procede del lenguaje militar: la vanguardia es la unidad que avanza delante del ejército para explorar el terreno. Ya en el siglo XIX había pasado a la política y al arte, para indicar a quien se mueve antes que los demás hacia el futuro. Las vanguardias no cambian solo la pintura y la escultura: con ellas nace una nueva forma de mirar los objetos, la ciudad y la vida cotidiana, de la que deriva gran parte del diseño moderno.
Una explosión de movimientos
En pocos años, entre 1905 y 1920, nacen en toda Europa grupos y manifiestos uno tras otro. En Dresde, en 1905, el grupo Die Brücke da vida al expresionismo alemán, que deforma colores y figuras para expresar las emociones. En París Picasso y Braque inventan el cubismo, que descompone los objetos en planos geométricos y los muestra desde varios puntos de vista a la vez. En 1909 Filippo Tommaso Marinetti publica el manifiesto del futurismo, que celebra la velocidad, la máquina y la ciudad moderna. En Zúrich, en 1916, en plena guerra, el Cabaret Voltaire de Hugo Ball y Emmy Hennings se convierte en la cuna de dadá, que se burla de todas las reglas del arte con el sinsentido y la provocación.
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Hacia la abstracción
El paso decisivo para el diseño es la abstracción: un arte hecho solo de formas, líneas y colores, que ya no representa nada. En Rusia Kazimir Malévich expone en 1915 el Cuadrado negro, manifiesto del suprematismo. Justo después de la revolución de 1917, el constructivismo de Tatlin, Ródchenko y El Lissitzky lleva estas formas a la vida real, con carteles, muebles, tejidos y arquitecturas al servicio de la nueva sociedad, enseñados en los talleres de los Vjutemás y difundidos por el arte de propaganda del Agitprop. En los Países Bajos nace en 1917 De Stijl, con Mondrian, Theo van Doesburg y Gerrit Rietveld, que lo reduce todo a líneas rectas y colores primarios, hasta la célebre silla roja y azul.
Las vanguardias y los objetos
Algunos movimientos nacen precisamente en torno a los objetos. En Praga, entre 1912 y 1914, arquitectos como Pavel Janák y Josef Gočár proyectan casas, muebles y cerámicas cubistas, con superficies facetadas como cristales: un caso único en el mundo. Los futuristas diseñan muebles, ropa, juguetes e incluso utensilios de cocina, convencidos de que el arte debe «reconstruir el universo» e invadir la vida cotidiana. Los constructivistas rusos y los holandeses de De Stijl diseñan sillas, lámparas y tipografías como si fueran cuadros abstractos para habitar.
De la vanguardia al diseño moderno
En 1919 las ideas de las vanguardias confluyen en la Staatliches Bauhaus de Weimar, donde artistas como Kandinsky, Klee y Moholy-Nagy enseñan a jóvenes diseñadores a crear objetos para la producción industrial. De ahí nace el Movimiento Moderno. En los años veinte y treinta el surrealismo llevará en cambio al diseño el sueño y el inconsciente. Las vanguardias enseñaron al diseño que un objeto puede ser una obra de arte y que el arte puede cambiar nuestra forma de vivir.
Fuentes
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