PurplePrice Mag · · 3 min de lectura
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Se llama Estilo internacional a la arquitectura moderna nacida en Europa en los años veinte y difundida por todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. El nombre surge en Nueva York en 1932, con la exposición Modern Architecture: International Exhibition, abierta en el Museum of Modern Art del 9 de febrero al 23 de marzo. La organizan el historiador Henry-Russell Hitchcock y el joven Philip Johnson, llamados por el director del museo Alfred H. Barr Jr., y la acompaña el libro The International Style: Architecture Since 1922.
Un estilo, no un movimiento
La exposición presenta al público estadounidense las obras de Le Corbusier, Walter Gropius, Ludwig Mies van der Rohe, J.J.P. Oud y otros: la Villa Savoye, la Bauhaus de Dessau, el Pabellón de Barcelona y la Villa Tugendhat, junto a arquitectos estadounidenses como Richard Neutra. Hitchcock y Johnson resumen el nuevo lenguaje en tres principios: la arquitectura como volumen, envuelto por superficies delgadas en lugar de masas de fábrica; la regularidad en lugar de la simetría; y la ausencia de ornamento aplicado.
Es una elección precisa, y también discutida. Para el Movimiento Moderno europeo, la nueva arquitectura era ante todo una respuesta social y técnica, ligada a la vivienda para todos y a la estandarización. La exposición de Nueva York la presenta en cambio como un estilo, reconocible por sus formas: volúmenes blancos, cubiertas planas, ventanas corridas.
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En Estados Unidos: vidrio, acero y oficinas
Pocos años después los protagonistas llegan en persona. Tras el cierre de la Bauhaus en 1933, Gropius y Marcel Breuer enseñan en Harvard, y Mies dirige la escuela de arquitectura del Illinois Institute of Technology de Chicago. En la posguerra el Estilo internacional se convierte en el lenguaje de las grandes empresas y de las instituciones. En Nueva York nacen la sede de las Naciones Unidas y la Lever House (1952), de Gordon Bunshaft para Skidmore, Owings & Merrill, revestida por completo con un muro cortina de vidrio. En 1958 Mies y Johnson terminan el Seagram Building, el rascacielos de bronce y vidrio que se convierte en el modelo de miles de torres de oficinas. A pequeña escala, la misma idea está en las casas de vidrio: la Glass House de Johnson (1949) y la Farnsworth House de Mies (1951).
También cambian los interiores. Desde 1953 la empresa estadounidense Knoll produce en exclusiva los muebles de Mies, como el sillón Barcelona, junto a los asientos de Harry Bertoia y la silla Tulip de Eero Saarinen (1956). La oficina moderna, con sus escritorios, sillas de trabajo y mamparas de vidrio, nace aquí.
Del mundo a la crítica
El Estilo internacional llega a todas partes: en Tel Aviv, en los años treinta, arquitectos formados en Europa construyen más de 4.000 edificios en la llamada Ciudad Blanca, hoy Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Precisamente esta difusión muestra también sus límites: los mismos prismas de vidrio, iguales en Nueva York, Fráncfort o São Paulo, empiezan a parecer monótonos e indiferentes al lugar. En 1966 el arquitecto Robert Venturi responde al lema de Mies, «less is more», con una ocurrencia que se hizo famosa: «less is a bore», menos es aburrido. Es el comienzo del posmodernismo, y uno de los primeros en cambiar de rumbo es el propio Philip Johnson, que en 1984 corona su rascacielos AT&T en Nueva York con un frontón que recuerda los muebles Chippendale.
Fuentes
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