Posmodernismo

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«Less is a bore»: citas, color e ironía contra el rigor del Movimiento Moderno, de Venturi a Memphis

PurplePrice Mag · · 4 min de lectura

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El posmodernismo es la corriente que, entre finales de los años sesenta y los años ochenta, pone en duda las reglas del Movimiento Moderno. Durante décadas arquitectos y diseñadores habían seguido la idea de que la forma debía nacer de la función, sin decoración y sin referencias al pasado. Los posmodernos responden que un edificio o un objeto es también un lenguaje: puede citar la historia, usar el color, contar una historia e incluso hacer sonreír.

De «less is more» a «less is a bore»

El primer ataque llega del arquitecto estadounidense Robert Venturi. En el libro Complejidad y contradicción en la arquitectura (1966) da la vuelta al lema de Mies van der Rohe, «less is more» (menos es más), y lo convierte en «less is a bore» (menos es aburrido). Con Aprendiendo de Las Vegas (1972), escrito con Denise Scott Brown y Steven Izenour, invita a mirar con interés los letreros y las naves de la carretera comercial, que el gusto culto consideraba vulgares. El nombre de la corriente lo difunde el crítico Charles Jencks con El lenguaje de la arquitectura posmoderna (1977), mientras que el filósofo Jean-François Lyotard, con La condición posmoderna (1979), lo lleva al debate cultural.

En 1980 la primera Exposición Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia, comisariada por Paolo Portoghesi con el título La presencia del pasado, presenta la Strada Novissima: una calle de fachadas diseñadas por veinte arquitectos, entre ellos Venturi, Hans Hollein, Frank Gehry y Ricardo Bofill. Siguen los edificios emblemáticos: el Portland Building de Michael Graves (1982) y el rascacielos AT&T de Philip Johnson en Nueva York (1984), coronado con un frontón partido como un mueble Chippendale.

Milán: Alchimia y Memphis

En el diseño, el posmodernismo tiene su centro en Milán, donde recoge la herencia del diseño radical. El Studio Alchimia, fundado en 1976 por Alessandro Guerriero, crea piezas únicas que juegan con el kitsch y la cultura popular, como el sillón Proust (1978) de Alessandro Mendini, un sillón barroco repintado a pinceladas como un cuadro de Signac.

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En diciembre de 1980 Ettore Sottsass reúne en su casa a un grupo de jóvenes diseñadores, entre ellos Michele De Lucchi, Martine Bedin, Nathalie Du Pasquier, George Sowden, Matteo Thun y Aldo Cibic. Mientras suena un disco de Bob Dylan, Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again, el grupo elige su nombre: Memphis. La primera exposición, en septiembre de 1981 en Milán, causa escándalo y atrae a una multitud de visitantes. Muebles como la librería Carlton de Sottsass, un tótem de laminado plástico de colores, mezclan formas geométricas, motivos gráficos y materiales «pobres» de bar y cocina, usados como si fueran preciosos. Sottsass deja el grupo en 1985 y Memphis se disuelve en 1987, pero entre sus coleccionistas estarán Karl Lagerfeld y David Bowie.

Los arquitectos en la cocina

El posmodernismo entra también en las casas a través de los objetos cotidianos. En 1983 Alessi presenta Tea & Coffee Piazza, comisariado por Mendini: once arquitectos, entre ellos Graves, Hollein, Aldo Rossi, Venturi y Charles Jencks, diseñan un servicio de té y café de plata como si fuera una pequeña arquitectura. De ahí nacen objetos de gran éxito, como la cafetera La Conica de Aldo Rossi (1984) y el hervidor 9093 de Michael Graves (1985), con el silbato en forma de pajarito.

Legado

En los años noventa el gusto cambia: vuelve la sencillez del minimalismo y el posmodernismo se descarta como una moda excesiva. Pero dejó una idea que el diseño ya no ha abandonado: un objeto no solo tiene que funcionar, también puede comunicar, emocionar y divertir. Desde los años 2010 los colores, las formas y los laminados al estilo Memphis han vuelto a ponerse de moda, y las piezas originales están hoy en los principales museos del mundo.

Fuentes

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